La Semana Santa de Sevilla, tal y como la conocemos hoy en día, tiene su origen en el año 1604. El cardenal Niño de Guevara decidió que todas las hermandades hicieran estación de penitencia desde sus sedes canónicas hasta la Santa Iglesia Catedral. Desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección, 61 hermandades son las que transitan bajo las naves góticas de la Magna Hispalensis. Acceden por la Puerta de San Miguel, recorren la nave de San Pablo, el trasaltar ante la Capilla Real y salen al exterior por la Puerta de los Palos. La Catedral es el final de la Carrera Oficial, un recorrido que llevan a cabo todas las hermandades por las principales calles de la ciudad de Sevilla y cuyo inicio se encuentra en la Plaza de la Campana.

La presencia de las hermandades y de sus correspondientes pasos en las calles de la ciudad no atiende a un orden cronológico de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. No obstante, el paso de las hermandades en la Carrera Oficial durante cada jornada se realiza de la más joven en su fundación a la más veterana, salvo en la Madrugá del Jueves Santo al Viernes, cuyo orden es a la inversa. Durante estos días, podemos ver corporaciones de reciente creación u otras de varios siglos de antigüedad, siendo el Jueves Santo, la Madrugá y el Viernes Santo, los días en los que se viven los momentos más intensos de la Semana Santa sevillana. La Catedral, como madre de todas las iglesias de la Archidiócesis, acoge las estaciones de penitencia de las hermandades y también en ella se celebran los principales oficios propios de la Semana Grande del Cristianismo.

Los momentos de recogimiento conviven en la Catedral de Sevilla con todos los actos litúrgicos de la semana de Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Los actos tienen su inicio el Domingo de Ramos con la procesión de palmas por los aledaños de la Catedral, y continúan con los actos propios de la Misa Crismal —el Martes Santo— en la que se bendicen los santos óleos con los que se administrarán los sacramentos del bautismo, confirmación, ordenación sacerdotal y unción de enfermos. Los actos centrales litúrgicos se celebran durante el Triduo Pascual y se inician con la Eucaristía conmemorativa de la Santa Cena e institución de la Eucaristía en la tarde del Jueves Santo y continúan con el Oficio de la Pasión en la tarde del Viernes Santo; la Vigilia Pascual en la noche del Sábado Santo y, finalmente, la Eucaristía de Resurrección en la mañana del Domingo de Pascua. Actos litúrgicos y de culto, presididos por el arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo y concelebrados por el Cabildo Catedral de Sevilla, la curia y el clero hispalense.