La restauración del retablo mayor de la Catedral de Sevilla ha concluido, habiendo sido impulsada y sufragada íntegramente por el Cabildo Catedral de Sevilla a través de los ingresos obtenidos con la visita cultural al templo. Desde la festividad del Corpus se puede volver a admirar el retablo más grande de la cristiandad, de casi 400 m2 de superficie y unas dimensiones de 27,8 m. de altura; 20,10 m. de ancho y 5 m. de profundidad. Las labores de restauración han sido realizadas por un equipo multidisciplinar de técnicos y profesionales, que han conformado un grupo humano de casi 50 especialistas, bajo la coordinación general de Teresa Laguna, implicados en el proceso de restauración hasta invertir casi 60.000 horas de trabajo.

La restauración ha sido desarrollada por la empresa Ágora y ha supuesto un coste aproximado de 1.451.000E. Durante las labores de restauración se ha eliminado el polvo acumulado por el paso del tiempo en la obra, así como se ha fijado la policromía y los dorados, se han retirado los barnices oscurecidos, colas oxidadas y repintes alterados cromáticamente con el paso del tiempo. También se han limpiado los estofados y las encarnaciones del retablo, así como, se han efectuado unas minuciosas tareas de limpieza y reintegración de esculturas y relieves con el uso de materiales especiales, incluido el láser, y las últimas técnicas de recuperación artísticas para volver a obtener los colores y el dorado original de las esculturas. El retablo se realizó durante dos fases (1481-1526 y 1550-1564) y está constituido por un conjunto de cuarenta y cuatro relieves y más de doscientas hornacinas con figuras de santos, que se disponen en las pilastras que articulan la obra.

El Cabildo Catedral de Sevilla también aborda la conservación del facistol del coro. Un trabajo cuyo coste asciende a 55.000E y está siendo realizado por Juan Carlos Castro Jiménez y su equipo interdisciplinar, quienes han desarrollado distintos tratamientos de conservación en la pieza. El facistol es una de las obras más destacadas del mobiliario litúrgico renacentista español. Fue encargado por el Cabildo en 1560 al arquitecto Hernán Ruiz II y realizado por varios carpinteros y artistas como los escultores Juan Bautista Vázquez y Juan Marín con fundidos de Bartolomé Morel.

Fuente de la foto: www.cubiertasdelacatedral.com/conservacion2012/